John Wycliffe: La Estrella del Alba de la Reforma

John Wycliffe ha sido denominado “La estrella del alba” de la Reforma. La estrella del alba, en verdad, no es una estrella, sino que se trata del planeta Venus, que aparece antes de que el sol se levante y mientras la oscuridad aún domina el horizonte. La estrella del alba es inconfundiblemente visible.

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La oscuridad dominaba el horizonte del siglo catorce, el siglo de Wycliffe, quien nació en 1330 y murió en 1384, casi exactamente cien años antes de Martín Lutero. En sus años de adolescencia, Wycliffe estaba en la Universidad de Oxford. Allí Thomas Bradwardine (conocido como “el Doctor Profundus”) enseñaba teología y William de Ockham (conocido por la “navaja de Ockham”) enseñaba filosofía. No pasó mucho tiempo cuando Wycliffe tomó su propio lugar como profesor de la Universidad. Designado como el director del Balliol College, Wycliffe enseñaba y escribía en el campo de la filosofía. Pero su atracción por los estudios bíblicos terminó ganándole. Se dedicó rigurosamente al estudio de la teología y la Escritura. Y al hacerlo, se dió cuenta de cuánto se había desviado la iglesia en tantas direcciones erradas.

Preparando el camino 

En la década de 1370, produjo tres obras significativas como medidas contra la corrupción de la iglesia. La primera, “Sobre el Dominio Divino” (1373–1374), apuntaba contra la autoridad del papa. Wycliffe no podía encontrar justificación bíblica para el papado. De hecho, él argumentaba que el papado oscurece y contradice la autoridad verdadera de la iglesia, es decir, la Escritura.

Su segunda gran obra fue “Sobre el Dominio Civil” (1375–1376). Acá Wycliffe apuntó en contra de la afirmación que hacía la iglesia católica romana de tener autoridad sobre la corona y nobleza inglesa. Él no veía ninguna razón para que Inglaterra estuviera obligada a mantener una iglesia corrupta. En su tercera gran obra ” Sobre la Verdad de la Sagrada Escritura” (1378), él desarrolló más profundamente la doctrina de la autoridad de las Escrituras.

Estas tres obras fueron cruciales para preparar el camino para la Reforma. Dos profesores universitarios que visitaban Oxford regresaron con los escritos de Wycliffe a su hogar en Praga, y llegado el tiempo influenciaron a Jan Hus. Él, por consiguiente, se transformaría en una segunda “estrella del alba” de la Reforma.

Los escritos más tempranos de Lutero revelan las huellas de John Wycliffe. Sin embargo, a pesar de la importancia que tienen estas obras, no son ni la sombra de su contribución más importante; la Biblia Wycliffe.

La Reforma comenzó con Traducción

En” Sobre la Verdad de la Sagrada Escritura“, Wycliffe exigía que la Biblia fuera traducida al Inglés . Según la ley católico-romana, traducir la Biblia a una lengua ordinaria y común era una herejía condenable con la muerte. Es casi imposible imaginar una razón por la que una iglesia querría retener la Palabra de Dios de las personas, a menos que esa iglesia haya querido hacerse de poder sobre la gente. Wycliffe estaba más convencido del poder de la Palabra de Dios que del poder que ejercía el oficio papal. Por esto, él y un grupo de sus colegas se comprometieron a poner a disposición la Palabra de Dios.

La Biblia no sólo necesitaba ser traducida; también debía ser copiada y distribuida. Y esto fue antes de la invención de la prensa de impresión (inventada en 1440), de manera que las copias debían hacerse meticulosamente a mano. A pesar de los desafíos, cientos de Biblias fueron producidas y distribuidas a las tropas de pastores de Wycliffe, que predicaron por toda Inglaterra a medida que la Palabra de Dios se abrió su camino hacia la gente. Los seguidores de Wycliffe llegaron a ser llamados Lolardos. Ellos fueron comunidades de reforma no sólo en Inglaterra, sino también a lo largo de Europa.

Estos esfuerzo por traducir, copiar y proclamar la Biblia en Inglés fueron dirigidos por una motivación singular, expresada por Wycliffe de esta manera: “Es beneficioso para los hombres cristianos el estudiar el Evangelio en la lengua que conocen mejor”. En sus últimos años, Wycliffe tuvo que sobrellevar perder el favor de la iglesia y la nobleza en Inglaterra. Por supuesto, hace ya tiempo que él había perdido el favor  del papa. Sin embargo, Wycliffe declaró: “Estoy listo para defender mis convicciones incluso hasta la muerte”. Se mantuvo convencido de la autoridad y la centralidad de la Escritura y devoto a su vocación de ayudar a los cristianos a estudiar la Biblia. Después de sufrir dos derrames cerebrales, John Wycliffe murió el 30 de Diciembre de 1384.

“Hereje” y Héroe

En 1415, el Concilio de Constanza, que condenó a Jan Hus a la muerte, declaró a Wycliffe un hereje. Sus huesos fueron desenterrados y quemados, y las cenizas fueron echadas al Río Swift.

Pero los esfuerzos de Wycliffe por reformar la iglesia no serían sofocados por las llamas, ni detenidos por las declaraciones de un concilio. Esta estrella del alba brilló luminosamente contra el horizonte, apuntando a la rápida llegada de la luz del día.

Este artículo fue originalmente escrito por el Dr. Stephen Nichols, y publicado en inglés en el sitio Desiringgod.org

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