Un detalle fiel: Las Vestimentas Anglicanas y su Significado.

Introducción

El Jueves Santo asistí a una ceremonia diocesana que se celebra anualmente. Este año sólo yo y otro ministro estábamos usando la vestimenta tradicional de un anglicano: Un sobrepelliz, una bufanda, y una capucha académica (y para complementarlo perfectamente conseguí una gorra de Canterbury como la de Thomas Cranmer). Todos los presentes estaban usando sobrepelliz y estolas blancas, o albas y estolas.

Ni siquiera por un momento creo que lo que el clero usa es un asunto de primer orden, probablemente ni siquiera es de segundo orden. Es sólo un “detalle” en verdad. Pero aún así es importante porque la fidelidad en los detalles engendra fidelidad en cosas más grandes, así como transar con asuntos pequeños revela el potencial de transar en asuntos más grandes. Tengo un gran respeto por el ministerio y la fe de muchos Anglicanos evangélicos que usan estolas y albas, e incluso casullas. Sin embargo, para mí usar vestimentas como esas es una traición a la Reforma, una vergonzosa imitación de Roma, y algo que no tiene lugar en el Anglicanismo histórico o confesional. Los Anglicanos debieran estar orgullosos de su herencia, de las verdades del Evangelio que proclamamos, y de la síntesis única de la Escritura y de la tradición piadosa que ha dado forma a nuestra denominación.

En este artículo deseo primeramente exponer el significado de las vestimentas que los anglicanos han usado en toda la historia, y luego exhortar a volver a estos distintivos Anglicanos.

¿Es compatible el uso de vestimentas romanistas en el Anglicanismo?

Claramente no. En los días más tempranos del Anglicanismo,Thomas Cranmer prefirió evitar presionar demasiado rápido la reforma de la iglesia. Su visión no era a pequeña escala; no estaba buscando reformar sólo una ciudad como Ginebra o Zúrich, sino que buscaba transformar una nación entera. Esto requirió una reforma cuidadosa y progresiva para sumar a la gente de manera que no causara disensiones ni oposiciones innecesarias. Por lo tanto, no es de sorprender que haya mantenido las vestimentas romanas en el primer Libro de Oración Común de 1549.

El libro de 1549 fue luego reemplazado en 1552 por un libro de oración completamente reformado. En este libro todas las vestimentas fueron prohibidas (y destruidas, por una orden judicial) y el sobrepelliz y la bufanda académica debían ser usados en cada momento de ministerio público y oración. Nunca más hubo vestimentas especiales para la Santa Cena, ni para otros sacramentos. El ministro tenía una vestimenta para todas sus labores, y sólo una, y ningún rasgo romanista había sido preservado.

Lo que enseñan las Vestimentas.

Todas las sotanas del catolicismo-romano estaban asociadas a su teología sacerdotalista, y eran usadas por supuestos sacerdotes que pretendían ofrecer vez tras vez el sacrificio de Cristo. Pero el Anglicanismo quitó todo esta superstición; tanto la forma, como el fondo. En su lugar había ahora un sobrepelliz blanco y liso sin ornamentación alguna con el único propósito de distinguir a los ministros de la congregación. Cox, obispo de Ely, aclara además que “el sobrepelliz era usado en la Iglesia de Cristo mucho antes de la introducción del papismo”.

Con los colores y patrones chillones del sacerdocio fuera de circulación, el ministro debía vestirse sobriamente, y  de manera que enfatizara su rol principal; un maestro y predicador. Las capuchas académicas y las bufandas que indican el grado académico se convirtieron en el pan de cada día, y junto con ellas debía usarse un gorro académico. Fue inmediatamente obvio que este quiebre apuntaba mas allá a una simple distancia del sacerdocio sacrificial. Apuntaba finalmente a promover un presbiterio de enseñanza y predicación.

Fotografía de la graduación 2017 del Centro de Estudios Pastorales. El Obispo diocesano de la IACH, Hector Zavala (centro), está usando su gorro y capucha académica. Los profesores (atrás) usan sus capuchas académicas respectivas (cada una indica su grado académico).

¿Cómo debiera vestirse un presbítero anglicano?

Si deseas relacionar tu ministerio con aquellas verdades eternas en las que la Iglesia Anglicana fue construida, si deseas que te relacionen con nuestros ilustres mártires, si deseas asociarte con la herencia protestante y reformada de la Iglesia Anglicana, entonces usar lo que ellos usaron e insistir ardientemente en hacerlo es claramente una buena manera (y muy gráfica) de comenzar.

Aún hoy, en el mundo anglosajón, las bufandas y gorras académicas son popularmente relacionadas con el aprendizaje, el conocimiento y la enseñanza (basta con googlear “graduación” y lo verás). Usar esto, promueve la imagen bíblica del ministerio de un presbítero.

En nuestra Confesión de Fe, la iglesia católico romana es (con razón) desafiada por sus errores, fábulas blasfemas, supersticiones, e idolatría. El Anglicanismo protesta a favor de las verdades Bíblicas de la verdadera religión, pero parte de nuestra esencia misma es también protestar en contra de los errores acumulados por la iglesia católico romana y por el papado. Es difícil entender por qué cualquier Anglicano confesional desearía vestirse como un sacerdote católico romano. Las casullas y estolas representan un sacerdocio y una iglesia que confiesa asuntos dramáticamente diferentes al Anglicanismo, y estos asuntos fueron considerados tan serios que nuestros reformadores prefirieron morir dolorosamente, en vez de verse asociados con ellos.

Un colo-colino no se pasea por allí usando una tenida de la “U”. Puede que los dos jueguen el mismo deporte, ¡pero no están en el mismo equipo!, puede que la iglesia católico romana confiese los credos, de manera que en un sentido juega el mismo deporte que la Iglesia Anglicana. Pero claramente no estamos en el mismo equipo. El cambiarse de camiseta con alguien de un entendimiento incompatible de sacerdocio y ministerio es simplemente sembrar confusión.

Los Anglicanos no debieran tener razones ni deseos de parecer un sacerdote católico romano. En palabras del Obispo Tait:

“No tengo ningún deseo de imitar a Roma en lo más mínimo. No deseo que se me relacione con esa iglesia, ni en asuntos pequeños, ni en asuntos grandes. Deseo promover una visión de ministerio que está enfocada en la predicación y la enseñanza. Deseo declarar claramente para qué equipo estoy jugando: el equipo de los Reformadores Anglicanos y el de las verdades Bíblicas que ellos defendieron”.

Conclusión

¿Es nuestra vestimenta un asunto de primer orden?, No.
¿Es un “pequeño asunto” en comparación con los grandes desafíos y debates que la iglesia enfrenta hoy?, Sí.

Pero no nos olvidemos de las palabras de nuestro Señor en Lucas 16.10:

“El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho.

La fidelidad en los detalles es una señal de fidelidad en cosas más grandes. Les imploro que también ustedes sean fieles a nuestra herencia Anglicana; fieles tanto a las verdades Bíblicas que promueve, como a las ideas anti-bíblicas que combate.

Este artículo ha sido editado y traducido por Diego Pacheco.

El artículo original fue escrito por el presbítero Adam Charles Young en su blog personal.

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