Por qué deberías terminar con tu pololo(a) no cristiano(a)

Introducción

Comencé a caminar decididamente con Cristo, y a los pocos meses conocí a alguien. Estudiábamos juntos y tenía la oportunidad de verla cada semana. Ella me gustó desde el primer momento, y conforme los meses pasaban, mi relación con Cristo iba creciendo en paralelo con mi atracción por ella. Al poco andar comenzamos a salir, y a unos 6 meses le pedí pololeo.

Mi amiga había visto de cerca mi caminar con Cristo esos 6 meses, y ahora me veía cada vez más enganchado de alguien que no compartía mi fe. “Tenemos que conversar”, me dijo mientras abría su Biblia en 2 Corintios 6.14-18.
Ese día me tocó tomar la primera gran decisión de mi vida cristiana; ser consecuente con mi decisión de someterme a Jesús como mi Señor y Salvador, o hacerme un Jesús a mi medida, que me dejara hacer lo que yo quisiera.
Recuerdo la sensación como si fuera hoy; como cuando estás a punto de entrar a una piscina: Te levantaste decidido a entrar en ella, pero cuando estás ahí en el borde te sientes inseguro. A pesar de que ya había  decidido someter mi vida a Cristo, había algo extraño que me frenaba a tomar cartas en el asunto.

Tal vez tú también estás ahí, en el borde de la piscina; estás pololeando con alguien que no comparte tu fe y tienes miedo de tomar cualquier decisión. Si es así; mi deseo es que este artículo pueda ayudarte a entender lo que yo no entendía; cómo Dios nos habla cuando nos da miedo escucharlo.

Ya estás tomando una decisión

Una de las primeras cosas que hace Dios, después de rescatar a Su pueblo de Egipto, es mostrarles que mantener una relación con personas que no lo reconocen no es terreno neutro; es tomar la decisión de alejarse de Él. Así lo dice Deuteronomio:

“No hagas ningún pacto con los habitantes de esta tierra, porque se prostituyen por ir tras sus dioses, y cuando les ofrezcan sacrificios a esos dioses, te invitarán a participar de ellos. Y si casas a tu hijo con una de sus mujeres, cuando ella se prostituya por ir tras sus dioses, inducirá a tu hijo a hacer lo mismo” (Deuteronomio 34.15-16)

Para Dios, la razón principal por la cual Su pueblo se aleja de Él son las relaciones amorosas con quienes no lo reconocen (ver Deuteronomio 7.3–4, Josué 23.12–13, Jueces 3.5–6, Nehemías 13.26–27), y El Antiguo Testamento termina trágicamente con Israel alejándose de su relación con Dios por ir tras el amor de otros (Jeremías 3.6–10).

Si sabiendo esto estás pololeando con alguien que no es cristiano, la dolorosa verdad es que has decidido retroceder en tu relación con Cristo. No estás pisando el borde de la piscina; tú decidiste entrar en la piscina el día en que viniste a Cristo. Estás en el borde sólo porque, sin notarlo, te has alejado de una relación con Él. ¡Estás saliendo!

Si estás pololeando en desobediencia a Dios, estás apostando a que tu romance puede ofrecerte más de lo que tu Dios puede darte.

Entiendo cuán difícil es tomar la decisión de dejar a alguien de quien estás enamorado/a, Dios lo entiende. Por eso Cristo vino al mundo, para ofrecerte un mejor romance.

La Biblia es una historia romántica

Ya los profetas lo anunciaban; Dios estaría decidido a dar la pelea por Su romance con nosotros:

“Por eso, ahora voy a seducirla:
me la llevaré al desierto
y le hablaré con ternura
Allí me corresponderá, como en los días de su juventud…
En aquel día—afirma el Señor—,
ya no me llamarás: “mi señor”,
sino que me dirás: “esposo mío”.
Te quitaré de los labios el nombre de tus falsos dioses,
y nunca más volverás a invocarlos…
Yo te haré mi esposa para siempre
Te daré como dote mi fidelidad,
y entonces conocerás al Señor
.” (Oseas 2.14–20)

Tal vez no lo entiendas aún, pero la Biblia es una historia romántica; es la historia del romance que Dios quiere tener contigo. Jesús mismo se identificó como la figura del novio (Marcos 2.19-20), Su llegada fue el momento en la historia en la que tu novio entró en tu mundo para conquistarte.

El Nuevo Testamento nos dice que todo otro romance está diseñado para reflejar el gran romance entre Dios y Su pueblo (Efesios 5.22-33). ¿Cómo podría tu relación reflejar el romance de Dios contigo, si tu pareja ignora y rechaza a Dios?

La mentira que creemos

Es probable que sin darte cuenta hayas comenzado a pensar que Dios no puede darte la plenitud que tu pololeo te ofrece. Tal vez, sin darte cuenta, ya no quieres escucharlo, porque crees que te está pidiendo dejar tu romance por nada. Pero Dios habla a nuestra obstinación con escandalosa ternura, diciendo que el único que verdaderamente puede saciar nuestra sed es Jesucristo. Él es quien verdaderamente saciará tu sed de intimidad, romance y consuelo. Así lo dice Apocalipsis 21:

“Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar.  Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido.  Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir
El que estaba sentado en el trono dijo: «¡Yo hago nuevas todas las cosas!» Y añadió: «Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza.» (Apocalipsis 21.1-5)

La Biblia termina con la visión de Dios saciando en plenitud todos los anhelos de nuestros corazones. Si estás buscando romance, intimidad y consuelo en tu relación romántica, necesitas entender que sin importar con quién estés, tu relación nunca saciará tus expectativas. Porque el único que verdaderamente puede saciar tu sed es tu esposo. Él no te está pidiendo terminar tu relación a cambio de nada, Él te pide hacerlo a cambio de todo.

“Al que tiene sed, Yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida” (Apocalipsis 21.6).

Conclusión

Al terminar, quiero animarte a dejar atrás tu pololeo para recuperar tu relación con Dios. Permíteme animarte a dejar de pensar en lo que sientes ahora, y a volver tus pensamientos a tu verdadero Novio. Él te ha enamorado en su cruz, y al fijar nuestra mirada en Él Su belleza te cautivará al punto de que todo otro romance parezca basura (Filipenses 3.7-8).

Mi deseo es que al aferrarnos al evangelio de nuestro amado Jesús, Él conquiste nuestro más profundo amor, y que le dediquemos juntos esta canción de canciones. Sea la intensidad de este romance como llamas que consumen todo romance rival.

…“Porque fuerte como la muerte es este amor,
Inexorable como el Seol, este celo;
Sus destellos, son destellos de fuego,
Una llama que viene del Señor.
Las muchas aguas no podrán extinguir este amor,
Ni los ríos lo apagarán” (Cantar de los cantares 8.6-7) …

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4 thoughts on “Por qué deberías terminar con tu pololo(a) no cristiano(a)

  1. Hola Diego. Que piensas en ese contexto de 1Cor 7,13-14?
    Crees que la idea de pureza para el pueblo de Israel sigue igual para la iglesia en el NT? Y que dices de casos como Rut?
    Y en que sentido 2Cor 6,14 se refiere al pololeo?
    Muchos saludos 🙂

    Liked by 1 person

    1. Tobi, querido.
      Acabo de escribirte una respuesta mega detallada que se me borró sin querer. En honor al tiempo, acá va un resumen. Siéntete libre de enviarme tus dudas.

      1.- 1ª Cor 7.12-14 se refieren a cristianos que se han convertido ya estando casados. Los corintios habían hecho llegar a Pablo sus preocupaciones (mira 1 Cor 7.1) y querían saber qué debían hacer con sus matrimonios los que se habían casado anteriormente a su conversión. A ellos se refiere Pablo, y no a los cristianos solteros.
      2.- Sí, creo que en cuanto a relaciones románticas el “estándar” no sólo no disminuye sino que se eleva. Los mandatos del AT siguen siendo advertencias vigentes para los cristianos (puedes revisar mi ensayo “Una teología del matrimonio interreligoso” para una exposición más profunda de la evidencia bíblica).
      3.- Rut era una moabita, su origen étnico era no-israelita. Sin embargo ella había elegido adorar al Dios de Israel e identificarse con el Pueblo de este Dios (mira Rut 1.16). Como queda claro en el ensayo mencionado anteriormente, el mandato no tiene una naturaleza étnica, sino teológica y doxológica, es decir, su preocupación no es de qué raza son, sino a qué Dios reconocen y adoran los pueblos no-israelitas.
      4.- 2 Cor 6 se refiere al pololeo porque la única manera cristiana de pololear es con vistas al matrimonio. La Biblia no concibe ninguna relación romántica fuera del matrimonio, excepto la del noviazgo. Y los cristianos hemos decidido usar la palabra cultural “pololeo” para referirnos a una forma de noviazgo en la que cultivamos una amistad con vistas al matrimonio. De manera que un cristiano que “pololea” sin interés matrimonial (aún con una cristiana) está desobedeciendo el mandato de Su Señor en Hebreos 13.4: “Tengan en alta estima el matrimonio”, y está más bien jugando con la sagrada institución de Su Rey. Por otro lado, si este cristiano está pololeando con vistas al matrimonio con una persona no-cristiana. ¿De qué manera no aplicarían las advertencias de Pablo?, ¿Acaso no está escribiéndoles justamente a quienes desean casarse con no-cristianos?. En definitiva, el cristiano que desea mantener un pololeo interreligioso es un cristiano que ha elegido rechazar el amor y la autoridad de Jesús para quedarse con el frágil éxtasis emocional que ofrece el pololeo. Y la sola idea de un cristiano que rechaza el amor y la autoridad de Jesús es una contradicción de términos.

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  2. Hola, Diego! Leí sus consejos y creo que la gente que tiene su fé más fuerte es capaz de terminar y talvez ni empieze una relacion interreligiosa. Tenias alguna palabra de esperanza para los ya casados con una persona de otra religion? Soy cristiana y mi marido mulsuman. Gracias

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    1. Querida Mariana, en efecto el terminar una relación es un ejercicio de nuestra fe en Cristo. Respecto a la situación que me describes, quisiera enfatizar que existe una gran diferencia entre el matrimonio y el noviazgo para la Biblia. De manera que en cuanto a matrimonios mixtos el apóstol Pablo escribe: “la mujer cuyo marido no es creyente, y él consiente en vivir con ella, no abandone a su marido” (1 Cor 7.13). Puedes encontrar un consejo sabio al respecto en el artículo “Soy creyente y mi esposo no… ¿Qué hago?” léelo aquí: https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/soy-creyente-y-mi-esposo-no-que-hago-coalicionresponde/

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