El Dios cristiano; ¿es un dios homofóbico?

He disfrutado por mucho tiempo del cariño y la entrega de amigos homosexuales. Normalmente saben que soy cristiano, y por ello, me preguntan acerca del tema. Muchos de ellos vienen de escuchar los odiosos comentarios de quienes más tribuna tienen en un país obsesionado por el morbo. Así que decidí que sería apropiado escribirles mi intento de respuesta; ¿Es esto lo que dice la Biblia?; ¿Es realmente Dios, un dios que odia a los gays?

¿Qué dice la Biblia acerca de la homosexualidad?.

Los cristianos, a lo largo de la historia, hemos visto la práctica homosexual como una práctica que se aparta de la voluntad de Dios. Sin embargo, en un deseo de afirmar estas verdades bíblicas hemos descuidado otras, terminando así con verdades a medias. A continuación pretendo presentar una imagen más balanceada respecto a la homosexualidad; una que le haga justicia al balance de las verdades bíblicas al respecto:

La vida homosexual está en conflicto con Dios. 

En 1ª Corintios 6.9–11 queda claro que aquellos que llevan un estilo de vida homosexual “no entrarán en el reino de los cielos”. Pablo menciona 10 maneras de vivir que te apartarán eternamente de Dios, y dentro de estas 10 hay 4 referidas a la sexualidad; 2 de ellas describen específicamente la práctica homosexual:

  • La palabra griega “malakoi” es usualmente traducida como “afeminado” y describe la práctica homosexual “pasiva”.
  • La palabra griega “arsenokoitai” es usualmente traducido como “homosexual” y describe la práctica homosexual “activa” o dominante.

Por mucho tiempo he escuchado cristianos que, en un esfuerzo por amar a sus amigos LGBT, intentan presentar al Dios de la Biblia como un Dios que no tiene objeciones al estilo de vida homosexual. La verdad es que, por mucho que ame a mis amigos, hacer eso es deshonesto con Dios y deshonesto con mis amigos.

Si estás leyendo esto y eres gay: esta es la parte que siempre escuchas. Por favor sigue leyendo.

La vida heterosexual está en conflicto con Dios.

No sólo debiéramos prestar cuidado al estilo de vida gay o a los 10 estilos de vidas que nos alejarán de Dios descritos más arriba, sino a cualquier estilo de vida sin Dios. El mismo Pablo describe la vida de los cristianos en Éfeso antes de su transformación:

“En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.” (Efesios 2.3)

TODOS estamos en conflicto con Dios, tu heterosexualidad no te salva. El estándar moral de Dios es perfección. No importa cuán hetero seas, ni cuántas veces fuiste a misa cuando chico o cuán “buena persona” te consideras: Si alguna vez has pensado, dicho o hecho algo que transgrede la norma moral de Dios; estás condenado a la muerte porque “el que cumple con toda la ley pero falla en un solo punto ya es culpable de haberla quebrantado toda” (Santiago 2.10), y “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6.23).

El estándar del Dios santo, santo, santo (Isaías 6.3) descalifica no sólo a mis amigos LGBT, nos descalifica a todos.

Tu conflicto con Dios ya ha sido resuelto

Cualquiera de nosotros, por muy buena gente que nos veamos, somos pecadores. De una u otra forma, nuestros corazones rechazan a Dios. Esa tendencia natural es lo que la Biblia llama “pecado”. El problema más grande del hombre es que estamos naturalmente inclinados a rechazar a Dios. Y Dios es superlativamente santo; Él es fuego consumidor, y nosotros estamos empapados de combustible. Sin importar cuán bueno crees que te ves; estás empapado en gasolina; no hay manera de que puedas pararte ante Él sin ser consumido.

Pero el Dios de la Biblia no sólo es superlativamente santo, sino además es por definición compasivo. Así lo describe el apóstol Pablo:

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús.” (Efesios 2.4–7)

Este es el gran notición del que tanto hablan los cristianos: Dios mismo vino al mundo como hombre, vivió la vida perfecta que ninguno de nosotros pudo vivir, y murió la muerte que nosotros merecíamos morir para matar a la muerte misma desde adentro. Él se ofreció a la muerte por nosotros para ofrecernos vida. El propósito de Dios al enviar a Jesús fue reconciliarse contigo. Seas gay o no, si creemos en Cristo, tú y yo cumplimos el estándar moral de Dios, en Él somos santos. Cristo vino a quitarnos nuestra ropa empapada en combustible, y vestirnos de nuevo con ropas limpias para que podamos vivir con Dios.

Esto es lo que Pablo les dice a los LGBT que habían llegado a ser parte de la iglesia en Corinto respecto a su identidad sexual:

“… eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.” (1 Corintios 6.11)

¡Sí!; habían gays en la iglesia primitiva. ¡Sí!; por mucho que les escandalice a algunos, los apóstoles evangelizaron en medio de comunidades LGBT, les hablaron del amor de Dios, y las primeras iglesias estaban llenas de gente que venía de ese mundo.

¿Tengo que dejar de ser LGBT para acercarme a la Iglesia?

No. La Biblia jamás nos da la idea de que tienes que “arreglarte” para acercarte a la Iglesia. En esta parte de mi artículo me gustaría detenerme para pedir perdón como cristiano por los cientos de LGBT a quienes hemos hecho sentir rechazados por Dios. Déjenme decirles con toda seguridad que la Biblia no requiere que cambies para acercarte a Dios o acercarte a una iglesia. Es más; aunque quisiéramos, no podríamos cambiarnos. Si pudiéramos hacerlo, entonces, no habría sido necesario que Cristo muriera.

Habiendo dicho esto, permíteme decirlo claramente; Dios te va a dar vuelta la vida. ¿Recuerdas el Top 10 de los estilos de vida que no entrarán en el Reino de los cielos? (1 Corintios 6.9-10). Sería bastante justo decir que la mayoría de nosotros cae en alguna de esas categorías. Pero sin importar cuál sea nuestro estilo de vida; si Dios se mete en ella NO hay manera en que quedemos igual. Por eso Pablo describe a quienes venían de estos 10 estilos de vida, incluyendo a los corintios gay, y les dice “eso eran algunos de ustedes”. Aunque, muy probablemente, ellos siguieran sintiendo atracción a otros hombres, eso ya no les definía. Ahora su identidad estaba en Cristo; su estilo de vida era Cristo.

La realidad es que no tienes que cambiar tu vida para venir a la Iglesia, más bien, Cristo vino para cambiar tu vida por una mejor.

Te están llamando

El Jesús que murió para ofrecer salvación y transformación al mundo no se quedó en la tumba. Él resucitó y hoy gobierna este mundo. Él no sólo es el Dios Salvador de quienes creen en Él, sino además es su Señor. Con la voz de aquel que tiene autoridad para matar la muerte está llamando a todos a aceptar los beneficios que ofrece gratuitamente.

¿Recuerdas esa escena en “The Matrix”; donde Morpheus ofrece a Neo las dos pastillas?. Esto es eso.

Si no contestas Su llamado, tu vida sigue igual. No tienes que renunciar a nada, pero tampoco ganas nada. Tu vida sigue en conflicto con Dios.

Las malas noticias son que Cristo volverá, y volverá para resolver el conflicto. La pena para este delito no es simplemente dejar de existir, sino sufrir eternamente la ausencia de Dios, y con Dios, de todo deleite, pues todo lo bueno estará con Dios. A esta vida de carencia eterna los cristianos le llamamos “infierno”.

Responder la llamada implica vivir con Dios como Buen Pastor; renunciando a dirigir nuestras vidas a nuestra pinta y confiando en Su cuidado y guía.

Conclusión

Dios no odia a los LGBT; Dios no odia a nadie. Nuestra manera de vivir está en conflicto con Él, sin embargo, aún cuando éramos considerados sus enemigos por vivir así; Dios demostró su amor por nosotros en la muerte de Cristo. Él murió por ti; para adoptarte como Su Hijo. Él murió para que Dios mismo sea tu Padre amoroso, y por supuesto, como un Padre amoroso nos corrige tiernamente. ¿Diríamos que un Padre que corrige a un hijo, lo odia?

¿Y tú?; ¿vas a rechazar a Dios?

Tal vez tienes tus dudas, objeciones y condiciones. Tal vez estás pensando si vale la pena entrar en una relación con Él a pesar de esto. Permíteme recordarte que Él pensaba lo mismo, y decidió salir a tu encuentro a pesar de sus objeciones.

¿Recuerdas 1ª Corintios 6.9–11?; Es cierto que los pecadores no entrarán al reino de los cielos. Los que entren serán transformados en Hijos; no sólo con acceso al Reino, sino con acceso al Rey como su Padre.

“Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo. Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad sino la del que me envió. Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el día final. Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.” (Juan 6.37–40)

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